Todos Somos Julen.

Desde el pasado domingo día 13. Vivo con el corazón en un puño.

Cuando escuché la noticia de que un pequeño de 2 años llamado Julen, había caído a un pozo. Mi mente dibujo el típico pozo de agua, del que cuelga un cubo de madera, sujeto a un gran tronco. Nunca imaginé que era un pozo de 25 centímetros de ancho y 110 metros de profundidad.

Cuando vi la primera foto que realizaron los bomberos al llegar, junto con la palma de la mano abierta, para que pudiéramos hacernos una idea de lo que se estaba hablando. Se me erizaron todos los pelos de mi cuerpo.

En ese instante pasaron muchas preguntas por mi cabeza:

  • ¿Cómo se ha caído el pequeño? ¿Por qué no está sellado?…

En ese momento te das cuenta que los accidentes pasan. Abracé con todas mis fuerzas a mi hijo y le susurré al oído: –Si te pasara algo, me moriría-

Desde entonces vivo pegada al móvil y a la televisión. Lo primero que hago al despertarme, es buscar la noticia en Google. Deseando leer que por fin lo han rescatado. Después enciendo la TV buscando más información. Así día tras días hasta que rescaten al pequeño.

Sabíamos que iba a ser un rescate difícil. Había que realizar una obra de ingeniería a contra reloj, para rescatarlo con vida. La montaña no lo está poniendo nada fácil. Cada día surge un nuevo impedimento que lo retrasa todo. Odio escuchar los plazos. Plazos que son imposibles de cumplir por culpa de la madre naturaleza.

Desde aquí poco podemos hacer. Pero si mandarle toda nuestra fuerza y esperanza a la familia. Mi corazón me dice que los milagros existen. Aunque mi cabeza me dice lo contrario…

img_20190118_111331_972

Estas notician nunca las he llevado bien, pero desde que soy madre, me rompen el corazón. Intento ponerme en la piel de esas familias. Familias que están rotas de dolor, que no pueden dormir, que tienen los ojos llenos de lágrimas… pero es imposible. No hay nada que se asemeje a la pérdida de un hijo.

Sinceramente, tenía todas las esperanzas puestas en que esta historia tuviera un final feliz. Y digo tenía, porque esta entrada del Blog, la tenía escrita desde este pasado viernes 25 de enero. Sabiendo que quedaba muy poquito para tener a Julen entre nosotros. De hecho me quede frita en la cama, pegada a la TV esperando el milagro.

Por desgracia, ayer sábado, me desperté a las 5h de la madrugada. Jan quería comer. Aproveché a buscar noticias en el móvil. Fue entonces cuando me encontré con el fatal y triste desenlace, después de 13 días de angustia. Mi corazón se rompió en mil pedazos. No podía dormir, solo abrazar a Jan sin dejar de mirarlo.

El único consuelo positivo que me queda de toda esta historia, es que todavía existe gente buena. Que si nos unimos, juntos podemos.

Gracias a todo ese equipo de trabajo: rescatadores, técnicos, bomberos, guardia civiles, mineros… a todo un pueblo volcado con la familia y con los trabajadores. A los medios de comunicación por permitirnos seguir la noticia minuto a minuto. Mi admiración por todos y cada uno de ellos.

Mi más sentido pésame a la familia. Pequeño descansa en paz. Vuela alto pequeño, arriba tienes un ángel esperándote. Desde hoy el cielo tiene otra estrella más brillando.

img-20190126-wa0014

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s