Balance del 2018.

En nuestra familia tenemos varias tradiciones para recibir el año nuevo.

  1. Comernos las 12 uvas mientras suenan las campanadas. Con mi abuela no hay manera, no sé cómo lo hace, se las acaba antes de que terminen las campanadas.
  2. Ver las campanadas en Telecinco. La verdad es que no sé el motivo. Pero al final se ha convertido en tradición. Sinceramente no nos gusta mucho ver a la Pedroche con sus transparencias. Al final va a llegar un año en que salga desnuda…
  3. Poner un anillo de oro dentro de la copita de cava antes del brindis. Dicho anillo no se puede sacar hasta beber el cava y haber abrazado a todos los presentes con la llegada del Año Nuevo. Si se saca antes, el ritual de amor no sirve. En nuestro caso, pongo la alianza de bodas de Salva en mi copa y viceversa. Dicen que ayuda a mantener la estabilidad del matrimonio y que dure un añito más. Llevamos 10 años juntos… quiero pensar que funciona.
  1. Estrenar ropa interior roja. Aunque Jan solo tenía 4 mesecitos, también ha tenido sus calzoncillos de color rojo de Bob Esponja. Dicen que el rojo atrae la buena suerte. De momento, puedo decir con la boca bien grande, que somos muy afortunados.
  2. Brindar agradeciendo todas las cosas que nos han pasado en el 2018 y por los nuevos propósitos del 2019.

Reconozco que este año me ha costado muchísimo hacer una lista con los propósitos del 2019. -¿Sabéis porque?- Sencillamente porque soy plenamente feliz. El sueño de ser madre se hizo realidad en el 2018.

Me resulta mucho más fácil hacer balance de este año que dejo atrás. Ha sido un año muy ajetreado. Embarazo, mudanza, obras, ser mamá, nuevas amistades…

He tenido un embarazo excelente. No sé lo que son las nauseas, ni los mareos, ni esos dolores intensos que te impiden caminar. Lo he disfrutado al máximo. Cada segundo, cada minuto, era algo increíble. Escuchar su corazoncito en cada ecografía. Sentir sus pataditas cuando tenía hipo. Dos corazones latiendo dentro de mí. En fin… muchísimas cosas que jamás se borrarán de mi mente.

embarazo

Tener por fin nuestro hogar. Hemos dejado de hacer muchas cosas, para poder ahorrar al máximo, durante más de 5 años. Mirábamos, mirábamos y mirábamos sin parar para encontrar un hogar perfecto dónde formar nuestra familia. El día que menos lo esperábamos, lo encontramos.

hogar

Nos dio bastante miedo dar la paga y señal. Un piso sobre plano, una obra nueva, después de la burbuja inmobiliaria que habíamos pasado, nos daba mucho respeto. Nos liamos la manta a la cabeza y lo hicimos. Hoy en día estamos orgullosísimos de esa decisión.

La mudanza y las obras fueron duras. Teníamos que hacerlo  a contrarreloj. Estaba de 30 semanas de gestación. No había motivo para preocuparse, pero se podría adelantar. Queríamos tenerlo todo listo para la llegada de Jan. No fue fácil, pero gracias a mi suegro Juan lo conseguimos. El pobre se pegó una paliza en casa…

No os voy a mentir. Nos quedan cositas por hacer en el piso. Cositas secundarias que iremos haciendo poco a poco.

El parto. Ese gran día en el que me convertí mamá. No fue como lo imaginaba. Fue bastante más duro. Jan no quería salir, estaba demasiado a gustito dentro. Tuvieron que invitarlo a conocer el mundo exterior. Las horas pasaban, Jan no se encajaba… ya en la sala de partos tampoco se decidía después de varios minutos angustiosos por fin lo conseguimos. Tan solo verle la carita y escuchar sus llantos por primera vez… hizo que todo mereciera la pena.

parto

No os creáis que todo esto lo he conseguido yo sola. Para nada. Sin mi pilar fundamental, mi marido, nada hubiera sido posible. No solo es mi marido, es mi confidente, mi mejor amigo, mi gran apoyo.

salva

Sabíamos que desde el 17 de agosto del 2018 nuestra vida de un giro de 365 grados. Un giro que no se ha hecho inmensamente más feliz.

Por último y no menos importante. Gracias a todas esas personas, familia, amigos y compañeros de trabajo, que están con nosotros cada día. Viviendo momentos mágicos. Compartiendo nuestra felicidad y viendo a Jan crecer.

En definitiva, la nota de este 2018 no puede ser otra que:

MATRÍCULA DE HONOR

Gracias por estar ahí, por leerme y por dejarme compartir esta gran aventura con todos vosotros.

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