Los primeros días en el hospital.

Por fin tenemos a Jan entre nosotros. Después de un día largo, la recompensa merece la pena. En el momento que lo tienes contigo, se te olvida todo. Solo tienes que mirarle la carita…

Confesaros que desde que lo tuve en mis brazos, no podía para de llorar. Las emociones invaden todo mi cuerpo. Es imposible describirlas ni expresarlas, la única manera de sacarlas: “Llorando como una magdalena”.


Una vez nos quedamos solos en la habitación la primera noche, no puedo esperar más. Necesito darle a Salva un detalle que tengo preparado para este momento especial.

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Sé que nunca vamos a olvidar tal día como hoy 17/08/2018, pero me hacía ilusión regalarle algo que cada vez que lo mire le haga revivir estos momentos.


Los días en el hospital han sido algo duros por mis dolores. El hueso del coxis me está dando una lata… ¿Conocéis ese dolor? Es como si vas caminando y  de repente te caes de culo. Ese calambre que sube a lo largo de la espalda que te deja paralizado unos segundos… pues así me siento yo.

Levantarme para ir al baño es un mundo. Una vez encuentro la postura en la cama prefiero no moverme. Aunque debo hacer el esfuerzo, ducharme me viene bien para despejarme y recuperarme, además de tener que limpiar y secar muy bien los puntos para que no se infecten.

Cada 3 horas llamo a las enfermeras para que me sigan poniendo calmantes intravenosos. Por supuesto, habiendo consultado antes, que lo que me dan no afecta a la lactancia. A una de ellas, súper maja, se le ocurre la idea de probar un supositorio de voltaren… mano de santo. Es lo que alivia casi por completo el dolor.

Suerte que Salva está conmigo en todo momento. Desde un principio, él, ha sido mis manos y mis pies. Ha cambiado de ropa, de pañal y curado el ombliguito de Jan. Me ha levantado de la cama para ir al baño, me ha duchado y me ha ayudado a vestirme. Sin él, todo hubiera sido muchísimo más difícil.

Reconozco que la “Famosa cuarentena” no me la imaginaba así… aunque de eso ya hablaremos en otra entrada.

Una de mis principales preocupaciones, una vez pasado el parto, es la lactancia. Concretamente, si voy a poder darle el pecho.

Por suerte tenemos un teléfono donde podemos llamar las 24 horas del día a “Nurseria”. Enfermeras especializadas en el cuidado del bebé y en la lactancia. Ellas me tranquilizan. Jan desde el primer momento se ha agarrado de maravilla al pecho. Ahora soy su “Bufet libre”. Debo aprovechar siempre que quiera comer ya que el calostro, también llamado “Oro líquido” solo dura unos días hasta que se produzca la subida de la leche. Se caracteriza por ser rico en proteínas y sales minerales, súper beneficiosas para el bebé.

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Jan es buenísimo. Se despierta SOLO 2 veces por la noche. Ojalá siga así cuando lleguemos a casa. Aunque vemos que necesita sacar algo que tiene en la barriguita que le produce nauseas. “Nurseria” nos explican que los bebés cuando nacen, muchas veces, tragan algo de moquitos o líquidos a causa de estar en la barriguita. Algo que no pueden digerir y que necesitan expulsar. Si llegado el momento Jan no los ha expulsado, se los aspirarán.

Tanto mi madre como mi suegra nos están ayudando mucho. Se preocupan de traer la comida y la cena para Salva. Además de un bocadillo de jamón que también echo de menos jajaja.

Mi suegra se lleva la ropita para que Isis la huela y así el día que lleguemos a casa, le resulte familiar. Me han traído un jabón especial para que los puntos cicatricen más rápido. Y una crema para que no se me hagan grietas en los pezones.

Las visitas tampoco han sido tan agobiantes como muchas otras mamás me contaban desde su experiencia. Todas han sido especiales. Pero debo hacer mención especial a Eloy&Cyn que me trajeron “Mi fuet”. Algo que tenía en deseo desde que me quedé embarazada.

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Por mí que vengan todas las visitas al hospital. Cuando llegas a casa, buscas tranquilidad, necesitas tiempo para la adaptación y buscas establecer rutinas que al pequeño de la casa le vayan bien. Con tantas visitas es algo más complicado conseguir todo eso.

No es porque sea mi hijo, pero todo el mundo que lo ve lo dice: ¡¡¡ES GUAPISIMO!!!

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Marta, la comadrona, viene a visitarnos cada día a la habitación para ver cómo estamos y si necesitamos algo. Sus consejos también nos vienen muy bien.

Luis nos visita el segundo día. Quiere saber cómo estamos y que tal llevo la recuperación. Todo está perfecto en la revisión que me hace. Los puntos están de maravilla y el dolor que siento es normal. Todo ha debido moverse para abrir camino a Jan, ya que soy estrechita de huesos y Jan algo grande… Nos volveremos a ver en tres semanas.

Estoy encantada con Luis y Marta. Forman un gran equipo y saben lo que hacen. Me han transmitido mucha confianza, calma y tranquilidad. Cosas muy necesarias para un momento tan importante en nuestras vidas. También estoy encantada por el trato recibido en el “Hospital Quirón de Barcelona”. Si algún día tengo un segundo, repetiría sin dudarlo.

Jan sigue con nauseas. No consigue expulsar los moquitos. Finalmente se lo llevan para aspirárselos y parece que se calma. O por lo menos se le van lo que entre ellas llaman “asquitos”.

La pediatra le hace la revisión a Jan y está todo perfecto. Se lo llevan para hacerle la prueba del talón, resultados que recibiremos en casa dentro de quince días.

Viene la fotógrafa del hospital para hacerle sus primeras fotos con una cámara, porque con el móvil tiene millones ya jajaja. Por supuesto, no lo dudamos, y nos las quedamos todas.

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Lunes 20/08/2018. Nos vamos a casa. Ahora sí que sí comienza nuestra nueva aventura. Solos en casa con nuestro pequeño. Otros miedos y otras preguntas invaden mi mente: -¿Sabré hacerlo bien? ¿Le daré lo que necesita? ¿Seré buena madre?…- Preguntas que iremos resolviendo conforme pasen las semanas.

Lo que si tengo claro es que unidos Salva y yo, somos capaces de conseguir cualquier cosa que nos proponemos.

DondeSeaPeroConVosotros

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La próxima semana os contaré que tal nos ha ido en las primeras semanas en casa.

Gracias por estar ahí, por leerme y por dejarme compartir esta gran aventura con todos vosotros.

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